Pocas lágrimas quedan ya almacenadas, y prefiero reservarlas para cuando realmente algo merezca que sufra por ello, pues ya he desperdiciado muchas durante todo este largo año, me he encerrado en mi misma y en mi paranoia y poco a poco he ido viendo pasar la vida desde el anden, sin realmente saber si estaba esperando algo … han sido tiempos amargos para muchos, los últimos tiempos, pero mi autodestrucción comenzó mucho antes y me cerré al mundo poniendo mi salvación en manos ajenas, y confiando a ciegas en quién no quiere ver, afortunadamente, la vida se da cuenta de cuando alguien está al límite del abismo y te da la oportunidad de decidir si saltar al vacio o correr en otra dirección volviendo a ser tu el único que lleve las riendas de tu vida, aunque al principio este camino se presente como una gran cuesta arriba y ya estemos muy cansados de sobrevivir … creo, que esta vez he sido valiente y quiero continuar avanzando hasta el final de la cuesta arriba, cargando sola con mi equipaje, para algún día poder experimentar lo que me espera detrás de ésta, la cual tiene muchas piedras, ya conocidas y nuevas, con las que puede que muchas veces mi torpeza me haga caer, pero aún así, seguiré teniendo ganas de limpiar la sangre de mis rodillas y continuar, porque ahora, más que nunca, creo que estoy aquí para vivir mi vida, la cual ahora quiero vivir por mi cuenta y riesgo, y a pesar de la compañía que pueda presentarse o viejos compañeros que nos endulcen o amarguen la travesía, los caminantes somos nosotros mismos … hasta llegar a la meta más ambiciosa y sentirnos satisfechos con nosotros mismos.
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