En un instante, los acontecimientos dieron un giro de ruleta rusa con una única recámara vacía arrastrándola a un macabro juego que no podía abandonar. Cada instante se les iba yendo más de las manos y las notas y los tonos iban tomando forma de balas directas a la sien que finalizarían con el lance de un momento a otro reduciéndolo todo a un silencio sepulcral que encerraba los restos y despojos que habían reducido todo a una tétrica visión sepulcral donde recluyen sus almas condenándolas a la soledad.
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