Esa rueda incansable que siempre vuelve al punto de inicio estaba llevándoles de nuevo al límite. Ese límite en el que la mayoría enloquece, obligándose a parar, retroceder o virar el rumbo…
A ella le gustaba estar al límite, siempre se había deleitado en los extremos, pues los puntos medios le resultaban aburridos, monótonos, letales… Solía decir que sólo en las situaciones extremas las emociones estaban a flor de piel, las personas se dejan llevar y realmente se ven a ellas mismas sin mascaras ni disfraces. Eran esos momentos en los que todo se tornaba real para ella, y dónde realmente se cercioraba de su existencia.. Aborrecía, lo normal, mediocre, cotidiano… Situaciones en las que los demás se sienten cómodos ya que se mueven en su espacio conocido, habitual, momentos que todos han practicado millones de veces del modo ensayo-error-acierto…resultándoles así tan fáciles de manipular y colorear a su antojo…
Para deshacerse de esos antifaces hay que llevar a las personas al límite donde no están sus zonas seguras, dónde realmente son personas y se muestran tal como son con sus impulsos, instintos, debilidades y fortalezas. Esos límites dónde a ella le gustaba estar bailando en el constante y cambiante caos que la mecía y la llevaba al éxtasis de todos sus sentimientos, dónde todo tomaba forma y significado, allí, dónde se amaba de verdad, se lloraba de verdad, se gritaba, se sufría… Pero, todo era puramente real y no había lugar para falsas pantomimas de baratos actores habituados a su escenario y a su obra que día tras día repiten de manera incansable dejándose morir sin vivir realmente ya que quedan atrapados en los medios de todo que en realidad son sus jaulas, cuyos barrotes son sus formas de pensar que poco a poco les convierte en esclavos de su “vida fácil sin complicaciones”, de su campo de seguridad., la mayor cárcel de todas… y arrastrando y encerrando a todo el que está a su alrededor y se acomoda a esas formas de vida tan habituales, vánales y cotidianas…
Una vez más quiero bailar en los extremos, sentir el vértigo al tambalearme, el miedo a caer al vacío, y apurar al máximo la vida. Una vez más quiero vivir mi vida, sin permitir que nadie la vida por mí.
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